viernes, 19 de abril de 2013

Roma IV- Sumergidos en la antigua Roma

Viernes 19 de abril de 2013

Por fin!!!!!! Por fin había llegado el día que esperé durante todo el viaje!!!
Caminar por la antigua Roma, por sus empedrados, por sus ruinas y dejarme llevar por la emoción de tener algo en común con Publio Cornelio Escipión.
Y si, me gustó tanto la novela histórica de Santiago Posteguillo sobre la vida del militar romano que venció a Anibal, que quise pisar con mis pies los mismos lugares en los que se desarrolló la vida de la gente de esa época.
Y como novedad, y futurismo para ellos, el Coliseo, ese increible anfiteatro de casi 2000 años de antigüedad para nosotros.

Qué decir de mi emoción, poco. Todo lo dejé junto a mi asombro esa mañana, en Roma

Siguiendo las recomendaciones, fuimos primero al Foro Romano, ya que con esa entrada se ingresa libremente al Coliseo y las colas en el Foro son mucho más cortas. Y así fue.

Tuvimos un trayecto inicial, un tanto accidentado. Nos topamos con un 'vivillo' romano que nos cambió nuestro dinero por baratijas... (nos hicieron el cuento del tío, lisa y llanamente)
Superado el inconveniente, previo paso por casa para dejar los tesoros adquiridos, retomamos la caminata hacia las ruinas romanas. 

Por suerte, estábamos parando muy cerca de allí, solo cruzando el Tiber por el puente correcto (otro error que cometimos, y van...), y en unas pocas cuadras, llegaríamos.

Acá, cruzando por el Ponte Garibaldi, debimos haberlo hecho por el Ponte Palatino... 
Detrás la Isola Tiberina, una isla en medio del río, absolutamente encantadora.

En el ingreso al Foro Romano, o a los Foros Imperiales

 Todo lo que desde aquí recorreremos, es de muy difícil identificación, para nosotros, claro.
Algunas de estas ruinas datan de las primeras épocas de Roma 



Hay quienes no lo disfrutan y solo ven ruinas. Y la verdad es que se recorren miles de metros siempre en ruinas... ¡pero son las ruinas romanas! Solo algunas almas un tanto más sensibles logran percibir la diferencia.



El capitel de una columna romana

Aquí conviven todas las épocas. 

Dentro del recinto que se ve en la foto de arriba, pinturas originales sobre las paredes









Vista desde lo alto del Palatino

La Roma actual desde el Palatino




Este es el Arco de Séptimo Severo. Es del año 203. 








La iglesia de San Lucas y Santa Martina




La Roma por el piso. La caída del imperio romano? jajaja


Ya saliendo, sin querer dejarlo.

Para llegar al Coliseo, solo hay que cruzar la calle.
Esta foto se la sacan todos... y no podíamos ser menos!


Como nos habían anticipado, entramos sin hacer nada de cola.
Pasamos por una realmente larga, y entramos por un costado. Ya teníamos las entradas, porque la que sacamos en el Foro sirve para el Coliseo también.

Una vez dentro, la magia opera en uno, y todo sucede de golpe.
Circulando por las galerías del primer piso

Con motivo de cumplirse 1700 años del edicto de Milán, por el que el emperador Constantino proclamó la libertad religiosa, el Coliseo alberga una exposición de obras de gran valor cultural en el primer piso.

Colosal cabeza del emperador Constantino

 Santa Elena, su  madre.




Uff, asomarse a las arenas del Coliseo fue oír el murmullo permanente de la gente vivando a sus artistas, a sus gladiadores. Vitoreando al ganador, bufando al perdedor... Todo era una película en blanco y negro, una de gladiadores... Impensable estar ahí















Una increíble vista al foro imperial desde el Coliseo









Y si, en algún momento nos teníamos que ir.
Con el alma cargadita de emociones y todavía con suspiros en la garganta.

Caminando hacia casa, por la avenida, seguíamos atravesando ruinas.
  


Habíamos pasado por un Carrefour, y compramos víveres para el almuerzo, que pensábamos hacer bien relajaditos, en casa. 
Un poco de descanso, antes de seguir.

 El Teatro di Marcello.
Este es aún más antiguo que el Coliseo. Es del 13-11 AC. 
Sufrió todo tipo de abandonos y saqueos, desde la época del imperio. Pero en el siglo XIII fue propiedad privada de una familia de la aristocracia y convertido sus pisos superiores en un palacio renacentista.
Lo que se ve actualmente es producto de una restauración entre 1926 y 1932.


Cruzamos el Tiber nuevamente, pero esta vez por el puente que debíamos haber usado por la mañana: el Ponte Palatino, que es el que cruza del otro lado de la Isola Tiberina.
En esta foto se ve el Ponte Fabricio, que es el más antiguo de Roma (se cree que es del año 62 ac!!), y que une la isla con ambas riberas del Tiber.
 Restos del Ponte Roto. Este puente se resiste a terminar de caer. Es considerado el primer puente construido en piedra, y es del año 142 ac!!
Se derrumbó recién en 1568. Actualmente es considerado patrimonio nacional


Llegamos y almorzamos unos cuantos fiambres exquisitos comprados en el super.
Luego, y sin ningún remordimiento, nos dormimos una merecidísima siesta, la única que pudimos hacer en todo nuestro trayecto de casi 28 días ya...

Un poco más repuestos y tratando de eternizar las últimas horas en Roma, y las de todo el viaje, volvimos a salir.
Esta vez, para ver la plaza del barrio, que también es un punto turístico.
La Piazza di Santa María Trastevere


Un lugar barrial, muy concurrido. Con artistas callejeros y los típicos barcitos del Trastevere



Con mucha parsimonia y relax, recorrimos la zona, y no sin antes bebernos una cervecita bien fresca, volvimos a casa.
Al día siguiente ya se terminaba todo, TODO.

Nuestro tan preparado y ansiado viaje llegaba a su fin. 

Empezábamos a transitar la nostalgia.



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