jueves, 11 de abril de 2013

Venecia

Jueves 11 de abril de 2013

Y un día tuvimos que irnos de París. Si no estuvimos triste fue porque sabíamos que en unas pocas horas llegaríamos a Venecia, la ciudad del amor, de los ensueños y los sueños.
El viaje de París a Venecia lo hicimos en tren, desde la Gare de Lyon hasta la estación Santa Lucía.
Con una duración de 13 horas, la mayor parte la hicimos de noche, durmiendo, en un coche-vagón con literas.
El compartimiento estaba preparado para que durmieran cómodamente 4 personas. De hecho tenía 6 cuchetas, de las que no se utilizaban las 2 más altas.

Abordamos el tren Thello, que salío a las 19:59 y llegó a las 9:30 del viernes 12. (Si, leyeron bien: 19:59!! nada de redondear ni de masomenismos).


Los interiores son realmente muy confortables. A la noche, lo que se ve como respaldo, se baja y es una cama. Cada costado es para que dos personas viajen durmiendo lo más cómodos.
Encima, había otra litera más, extendida, donde estaban las almohadas, las frazadas, unas pantuflas y sábanas. Todo para que tu viaje sea de lo mejor.
Las valijas ... un capitulo aparte:, hubo que subirlas encima de lo que es era puerta de entrada al compartimiento, que es donde se colocan. Un poco incómodo, pero es el lugar previsto.
A los pocos minutos subió otro matrimonio, francés, serios, amargos, poco comunicativos. Denotaban cierta habilidad y familiaridad con este tipo de traslados.

Anocheció enseguida, y como el tren tenía coche comedor,  apenas salimos fuimos para allá a comer algo.


Esperamos un ratito, charlamos y disfrutamos del viaje. El vagón se empezó a llenar y el pobre mozo no daba abasto. Para descomprimir la espera me acerqué a la barra, ya que veía que la gente compraba directamente y, no sin esperar un buen rato, compré unos paninis y unas cervecitas. Esa combinación no falla jamás. 
Cuando empezamos a sentir el cansancio de haber trajinado todo el día, volvimos al camarote.

Para nuestro asombro, la pareja ya estaba durmiendo, con todas las ventanillas tapadas, y las luces apagadas. Nosotros no teníamos ni idea de como armar las camas. 
Así que a tientas, extendimos como pudimos las sabanas y nos acostamos.
El tema fue, que a la cama de abajo había que quitarle una traba para que quedara en posición horizontal, pero no lo sabíamos. Sin eso, la cama se inclinaba hacia adentro y fue una verdadera tortura intentar dormir.
Y como estuve desvelada bastante tiempo, me entretenía mirando a mis vecinos, que asomaban los culos (literalmente!) por entre las sábanas. Tanto ella como él se habían quitado los pantalones y roncaron a pata ancha toda la puta noche. Ja!
Alrededor de las 6 de la mañana, vi que Sergio se despertaba y cambiamos de camas. Algo pude dormir.

Cara de haber dormido poco y mal... pero al menos ya estábamos llegando

Acá ya estamos cruzando la Laguna y tenemos Venecia a la vista!!!

 Entrando a Venecia!!!!

 VENECIA!!!!!!!!!!!!!!!!!!  
Tanto habíamos visto y oído de Venecia que pensamos que ya la conocíamos, que no iba a sorprendernos, pero nada de eso ha sido así. Imposible tomar como referencias lo visto y lo leído. Nada se asemeja a la sensación que produce estar ahí.

En la explanada de la estación Santa Lucía, tomamos el Vaporetto hacia Fondamente Nove, parada en la que teníamos que bajar para llegar al apartamento que alquilamos a Francesco en el barrio Cannaregio.

Saliendo, en el Vaporetto rumbo a Canareggio, lugar de nuestra próxima morada.
 Como en el bondi

El Vaporetto es como esa lancha colectivo que se ve detrás.Tiene paradas establecidas donde se asciende y desciende. Es bastante caro, y solo lo tomamos cuando llegamos y cuando nos fuimos.

Llegamos al departamento, algo más temprano de lo acordado. Por suerte nos estaba esperando Francesco Favaretti, el dueño del lugar.
Un lugar increible, enorme y muy confortable. Por lo que pudimos deducir, es su estudio, ya que supimos que es psiquiatra y que ha editado varios libros.
Acá tampoco nos salvamos de las escaleras... 

El edificio que se ve enfrente, es al que íbamos. y las dos ventanas con las persiana abiertas, en el 2do piso,  son las del departamento rentado.

La foto anterior está sacada desde el puente que se ve en la foto debajo. La recova está justo debajo del departamento. 

Y luego de dos tremendos pisos de mármol, de escalones gastados, llegamos.
El interior del departamento. Merece la pena mostrarlo, porque es increíble. 
Todos los ambientes daban a la calle, y eran muy luminosos.
desde un lado y desde el otro

 Vista al canal, desde una de las ventanas.






 Y si, también Francesco nos recibió con un vinito en la heladera.

Dejamos las cosas y nos marchamos a pedido de Francesco para darle tiempo a la limpieza, ya que por habernos adelantado un poco, todavía no estaba listo.
Ahora si, a caminar y comenzar el eterno juego de perdernos en Venecia e intentar volver a casa.

 "Vamos, que me parece que es por acá!!"

 Las góndolas y los gondolieris


 El transporte de un servicio fúnebre

 La policía

Y llegamos a la Piazza San Marcos


Qué feo debe ser el día que toca limpiar los vidrios!!

El Palacio Ducal. El gentío era increíble, y esa es la cola para ingresar a la Basílica San Marcos, cosa que no hicimos en ese momento.
 El Campanile

 La entrada a la Biblioteca Nazionale. Me enamoré....

Y desde el final de la recova hacia el Adríatico!! Unas vistas de ensueño, de película




Calculamos ya que podíamos volver, y nos detuvimos a probar el afamado Spritz, en una mesita sobre una de las piazzas que abundan por los alrededores.
Y como no teníamos la menor idea de como regresar, y moverse en el intrincado laberinto es muy complicado, Sergio se acercó a comprar un mapa un poco mas detallado que el que llevábamos. ¡Como si eso nos ayudara!


De todas maneras algo nos orientábamos, pero no lo suficiente como para llegar de una. Siempre tuvimos que andar y desandar algún trayecto para poder llegar

Encontramos un supermercado y compramos algo para comer en casa. Repusimos energías para la caminata de la tarde. En Venecia todo es subir y bajar... cada dos callecitas planas hay un puente para cruzar siempre un canal. Los cuádricepts agradecidísimos!!

El Ponte Rialto.

Es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal. Construido a finales del 1500 para reemplazar el puente anterior de madera, tiene a ambos lados locales comerciales y miles de turistas a todas horas, todos los días del año

Italia nos dio revancha: empezábamos a ver el sol en Europa!!!



Los negocios son muy creativos. Son todos una invitación a la compra...


Y lo prometido, el paseito en góndola!!




 El silencio es asombroso. Venecia está siempre desbordada de gente, pero en los canales la calma y la ausencia de bullicio es increible.

Un pequeño video del paseíto.




 El paseo es muy bonito y aunque bastante caro, es bueno hacerlo, ya que se transita por lugares que de otra manera no se verían. Las lanchas colectivo no entran, y al no tener veredas ni forma de hacerlo a pie es de la única forma que se puede apreciar Venecia tal como es.
Dura aproximadamente media hora, y como todo, llega muy rápido a su fin.

A seguir caminando, que de otra forma no se puede conocer Venecia


Argentina, presente!

Y terminamos de nuevo en la Piazza San Marcos

El sol finalmente se impuso y nos regaló un romántico atardecer


El Puente de los Suspiros o Ponte dei Sospiri . Este famoso puente une el Palacio Ducal con la antigua prisión de la inquisición. Debe su nombre a los suspiros de los prisioneros, que desde allí veían por última vez el cielo y el mar.


Dominando la entrada al Gran Canal, la Basílica de Santa María della Salutte.


 Toda Venecia es un intrincado laberinto de callecitas muy estrechas, sin ningún trazado que pueda resistir algún análisis de urbanización planificada.





Volviendo a casita, muy cansados pero felices de estar en Venecia. Ya anocheciendo, con algunos faroles encendidos dimos un par de vueltas sin alejarnos de la casa para elegir dónde y qué comíamos.
Finalmente compramos unas pastas en el super y cenamos adentro.

Domingo 12 de abril de 2013

Amanecer en Venecia, con semejantes ventanas al canal no tiene precio!! 
Para no extrañar, me preparé unos matecitos mientras Sergio remoloneaba un poco. 
Algo más relajados en que las ciudades anteriores, desayunamos con cierta parsimonia, unas tostadas y también tomamos café.

Vista desde la ventana de la cocina, hacia el canal.

Vista desde una de las ventanas del living, hacia atrás, sobre la calle Ria Tera Dei Biri

Vista desde la misma ventana del living hacia el canal

Si bien algún olorcito se percibió al navegar los canales con la góndola, no puedo decir que me hayan tocado días de mal olor en la difamada Venecia. La verdad es que no. ¿Habremos tenido suerte?

En Venecia no visitamos ni museos, ni palacios, ni galerías de arte, aunque los hay y de mucho prestigio. El poco tiempo que estaríamos, lo dedicamos a recorrer la ciudad. De todas maneras, no quisimos irnos sin conocer el interior de la Basílica.
Así, que nos acercamos nuevamente a la Piazza San Marcos a evaluar la longitud de la cola de visitantes.
El reloj, todo un descubrimiento.


Construida en el siglo IX, para albergar el cuerpo de San Marcos, la Basílica es un bello exponente del estilo romántico bizantino.

Había gente, pero nos pusimos en la cola, y esperamos pacientemente. 
Una vez dentro, comprendimos que valía la pena. Es muy bonita.

Los trabajos en las paredes son únicos y soberanamente bonitos!






La basílica fue ricamente adornada a lo largo del tiempo por mosaicos y decoraciones que reúnen los distintos lenguajes del arte Bizantino, Gótico y Renacentista.



 La Pala D'oro, una refinadísima obra de orfebrería bizantina, de numerosos paneles de oro esmaltados, que incluye rubíes, zafiros y esmeraldas de a miles!


Los mármoles dentro del recinto son un capítulo aparte.



Bueno, vayamos para afuera a disfrutar el sol de Venecia

Teníamos previsto ir a la isla de Murano, así que caminamos un poco por el playón y enseguida se nos acercaron para llevarnos en una lancha, un taxi privado, que promociona los trabajos de una determinada fábrica de cristales. Nos llevaron gratis, sin ninguna obligación de compra. Muy buena medida marketinera.

El día invitaba a la travesía. Son unos pocos kilómetros que los hicimos en escasos 20 minutos.
¡¡Cómo soplaba el vientito!!

Video de un pequeño trayecto del viaje



 Desde adentro, vimos pasar a este barco que parecía un tren, no?

Eramos solo dos parejas en todo el transporte, y así y todo, parece que les conviene llevar gente gratis a la isla.

Una vez allí, te ingresan directamente en la fábrica para la que trabajan. Solo vi una, pero por los comentarios de otras personas que estuvieron en el lugar, al parecer son todas muy parecidas.
Aquí el maestro escultor demostrando sus habilidades


 Luego nos llevaron a recorrer todos los salones que tienen armados para las ventas.
Un sueño!
En azules, en rojos, en verde, en cualquier color es asombroso 








Todo muy bonito y super caro!
Como era de suponer, la vuelta era directa desde la fábrica. Si salías a recorrer la isla debías volver pagándote el traslado de regreso en el Vaporetto. Nosotros nos quedamos y la recorrimos. Fue una excelente idea ya que es un paraíso terrenal.

Esta era otra de las fábricas dedicadas al vidrio y el cristal

El día posaba para nosotros con una intensidad asombrosa.

La isla era esto. Al Igual que Venecia, es una ciudad atravesada por un gran canal y canales más pequeños.

 Cruzamos ese puentecito y recorrimos también del otro lado
 Esta es la vista desde el puentecito. Un encanto.



 Cruzando otro puente. Todos los techos rojos. Las casa casi todas del mismo estilo. Un lugar centenario con mucha magia
 Un monumento de vidrio, como no podía ser de otra manera en este lugar




Qué profunda emoción... recordar el ayer...
Cuando todo en Venecia me habla de amor




Otro monumento al centro de mesa!!

Pasadito el mediodía nos sentamos a tomar una cervecita


Y como también teníamos hambre, le hicimos honor a una exquisita pizza del lugar. Nada que envidiarle a las nuestras.

Luego del almuerzo, volvimos, desandando nuestros propios pasos, pero algo mas lento.
Como queriendo resistir el regreso, aún sabiendo que nos esperaban otras bellezas en Venecia.




 Esperando la lancha colectiva, el Vaporetto, que nos llevó nuevamente a Venecia

 Desde el interior del Vaporetto



Ya de regreso, nos bajamos en Fondamenta Nove y fuimos a casa, a descansar un rato y a reponer energías, ya que aún nos faltaba recorrer una parte de Venecia.

Siestita mediante, retomamos la marcha y cruzamos el Ponte Rialto hacia Dorsoduro, distrito donde históricamente se asentaron las universidades y los museos, por lo que es el barrio preferido de los estudiantes.
Los paseos en góndola estuvieron a full. El día se prestaba y los gondolieris un encanto...
Sus angostas callejuelas son una tentación a recorrerlas, sin rumbo.
Además, aunque lleves algún rumbo, seguro lo perderás por algunos minutos.



 En honor a mi hija, no pude más que sacarle una foto a este local, que lleva su nombre.
De todo como en botica
 Las máscaras, todo un símbolo de Venecia, a full
Nuevamente en el Gran Canal...

El Ponte de la Academia.
El original había sido construido en hierro. Esta versión es de 1933 y está hecha en madera.

En este puente, vimos que las parejas dejan un candado, anclado al puente, como símbolo de eterno amor.


Vista desde el puente de La Academia hacia la Catedral de Nuestra Señora de la Salutte, hacia donde nos dirigíamos.


Al llegar a la iglesia, además de admirar su belleza arquitectónica, pudimos disfrutar de un músico callejero que nos regocijó con su violonchelo.

Disfrutando de un músico callejero.


Qué maravilla... la música, el lugar, Venecia... ¿qué más?


Lamentablemente por el horario no pudimos entrar, pero ya su imponente construcción y el lugar de su emplazamiento era todo un espectáculo.


 Y avanzamos hacia la punta, hacia el final del camino...

Una hermosura el lugar. La inmensidad hacia un lado y hacia el otro. Una punta bellísima.


Del otro lado, La Giudeca, la otra isla que forma parte también de Dorsoduro

Un descansito, que no vino nada mal.



Ya volviendo, nos cruzamos con una caravana de góndolas, con cantante y todo, que estaban celebrando algo todos juntos

Disfruten de este pequeño fragmento que pude hacer del tenor a viva voz.

En las callecitas de Dorsoduro, nos encontramos con infinidad de locales de artes de todo tipo.
 Vimos artistas en sus atelieres, artesanos en sus talleres y estas bellas vidrieras que nos permitían ver algunos objetos terminados.


Como toda ciudad que se precie y viva del turismo, también tiene su  zona bacana, donde se concentran los locales de las más afamadas marcas, y sus diabólicas tentaciones








Nuevamente en Piazza San Marcos, ya con el sol cayendo, volviendo a casa por el camino largo, como no queriendo llegar nunca, como arrastrando las ganas de quedarnos

Ya se habían armado las mesas y comenzaban a tocar algunas orquestas.
Esta tocaba tangos.

Algo que no dejó de asombrarnos fueron los contingentes asiáticos: el colorido de sus vestimentas, y la jovialidad que desparramaban hacia todos lados. Siempre de a miles, siempre juntos. Siempre tan contentos y apurados...

Con las primeras luces encendidas llegamos a casa, exhaustos, luego de un día realmente largo e intenso, en el que pudimos vivir diferentes costados de Venecia: la Basílica, el viaje en lancha, la isla de Murano, un paseo por Dorsoduro...

En breve será de noche, cenaremos y armaremos nuevamente las valijas, en un ya conocido quita y pon, y partiremos temprano, desde Piazzale Roma, en auto a Florencia, la eterna y romántica ciudad renacentista.

Domani e un altro giorno. Buonanotte!


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