Martes 9 de abril de 2013
Amanecimos en París... ohh ¡cómo suena eso!
Si, habíamos despertado en el paraíso... Y nos disponíamos a recorrer lugares muy cargados de leyendas: comenzando por Notre Dame y terminando por Sacre Coeur.
El día, bue, como casi todos, nublado, por momentos lloviznando, frío y poco amigable. Nada que nos impidiera bebernos el aire a borbotones y al son de unos falsos tangos parisinos.
Desayunamos baguette con mermelada, café y los consabidos matecitos, que nos han acompañado en todo nuestro viaje.
Como ya habíamos visto la ciudad desde la Torre, y Marcela nos había comentado que las gárgolas se encontraban protegidas y no se podía acceder a ellas, decidimos que no era necesario subir a las torres y que con visitar la iglesia sería suficiente.
Allá fuimos. Combinamos metro y rer y llegamos a la estación Notre Dame, dentro de la Ile de la Cité, en el medio del Sena.
Y llegamos al lugar.
Notre Dame es una de las catedrales francesas más antiguas en estilo gótico. Llevó casi 200 años construirla, y se terminó en 1345.
Nos pusimos en la cola que divisamos enseguida por el costado de la iglesia.
Mientras esperábamos para entrar, las gárgolas nos escupían sus centenarios efluvios
Cuando llegamos a la entrada, por el costado, la misma comenzó a subir unos escalones, que supusimos nos conducirían a alguna de las entradas principales de la iglesia...
Pero no, nunca nos depositó en la entrada ni nos dio lugar a arrepentimientos: estábamos ascendiendo a una de las torres!!!
Y eso que lo sabíamos. Así que sin chistar, pusimos nuestros piecitos en cada uno de los 387 escalones que nos llevó, sin ninguna piedad, hacia la cima.
Para nuestra sorpresa, el tiempo limpió un poquito y nos permitió divisar claramente la ciudad, aún con sus avenidas mojadas por las lluvias matinales
Todavía no estaba repuesto. Realmente fue muy duro llegar arriba, para los dos.
Estas son las protecciones que nos nombraba Marce, y que nos impidieron llegar a las gárgolas. Pero he sido una de las privilegiadas que de joven (un poco más joven) pudo tocarlas!!
Casi con seguridad, diría que es claramente Sacre Coeur, la que visitaríamos esa misma tarde
Cuando los chicos eran chicos, disfrutamos mucho todos de la película de Disney 'El jorobado de Notre Dame', versión de una calidad exquisita de la novela de Victor Hugo Nuestra Señora de París.
Ahora, yo estaba dentro de la Catedral de Notre Dame...
Absorto en sus pensamientos... recuperando el aire.
Una vez abajo, ahora sí, entramos en la catedral
El interior te corta la respiración. Es absolutamente indescriptible. Te colma de belleza, es una fiesta para los sentidos
Araña original
Y si, hubo un tiempo donde el arte en la expresión arquitectónica tuvo su máximo esplendor.
Afuera nos esperaba París, aún allí, para nosotros.
Muy cerquita estaba Saint Chapelle, otra iglesia que nos habían recomendado mucho ver, por los magníficos vitrales.
Mientras la ubicábamos, descubrimos el Pont de Notre Dame y el edificio del Palais de la Cité o La Conciergerie
El Palacio fue la residencia de los reyes de Francia desde los siglos X al XIV, y en 1392 fue convertido en la prisión del estado. Esta prisión fue considerada como la antecámara de la muerte. La reina María Antonieta estuvo ahí en 1793
Un poco desorientados dimos un par de vueltas y enseguida encontramos donde hacer nuevamente una cola para entrar a algún lugar. Esta vez fue medio densa, ya que la iglesia se encuentra dentro del Palacio de Justicia y había un procedimiento de seguridad por el que pasar, como en los aeropuertos.
Saint Chapelle es un templo gótico también emplazado en la Ile de la Cité. Está considerado como una de las obras cumbres del período radiante de la arquitectura gótica. Construída como un relicario entre 1242 y 1248 para albergar las reliquias de la pasión de Cristo (la corona de espinas y un trozo de la Santa Cruz), en la actualidad no guarda nada de eso. Las que lograron sobrevivir a la Revolución fueron depositadas en la Catedral de Notre Dame.
Esta es la capilla baja o inferior, pequeña y de ensueño. Diferente a todas las vistas hasta ahora.
Y esta parte ya es la capilla Superior
La puerta de la capilla inferior y un detalle de la cerradura
Bella, no?
Al salir, cruzamos el pont de Notre Dame, hacia la otra orilla, y nos soprendió un fuerte aguacero. Se largó con todo. Así que aprovechamos para almorzar 'a la rive del Sena'.
Enojado con el clima...
No te quejés Ricón, que nos dejó hacer todo lo planeado hasta ahora.
Yo comí un croque-monsieur y Sergio un quiche lorraine, con pommes de terre frites y salad. Y para beber eau du robinet.
Traducido: un sanguchito, una tartita, papas fritas y ensalada de guarnición y agua de la canilla, que es muy buena en París.
Para cuando salimos había parado un poco, solo un poco nomás.
Yendo para el metro, con dirección a Montmartre nos topamos con la Place du Chatelet, un emblemático monumento, del siglo XIX por Napoleón III en honor Napoleón I.
Y seguramente era para darle las gracias por todo el Egipto conquistado!
Para llegar a Montmartre sabíamos que podíamos comunicar con un metro. Y la estación era aérea, en lugar de subterránea.
Aquí también nos recibió lloviendo. Pero la belleza del lugar llegó igualmente a nuestros ojos.
Sacre Coeur delante nuestro.
Para subir, no nos quedó más opción que hacerlo por el funicular, que de no haber llovido no hubiera hecho falta. Pero realmente llovía bastante
Y un acercamiento, porque divisé a lo lejos, Notre Dame... Mágico!
Y si, no paró de llover nunca
En el interior de Sacre Coeur
Todo redondito, muy acogedor
Cuando salimos, aguantamos un poco para ver si paraba, en la galería, pero no, no paró...
Con paraguas...
Sin paraguas
Juntos!!
Y no daba para más, huimos pasados por agua, pero por las escalinatas. Esta vez, nada de transportes. El que quiere celeste, que le cueste!
Ya abajo, caminamos sin rumbo, pero por la avenida que sabíamos nos llevaría al Moulin Rouge, famoso cabaert parisino al que al menos debíamos ver de afuera
El barrio de Pigalle es especialmente llamativo, pintoresco y puerquito, jajajaja
A pesar de todas las recomendaciones, no lo vimos de noche que es (dicen los que saben) su mejor momento.
En el se encuentra los mas alocados negocios, bares, cabarets y teatros de revista.
Sus callecitas son encantadoras
Las vidrieras de la avenida Bv de Clichy, que es donde se encuentra el famoso Moulin Rouge y toda la oferta sexual
estas piezas estaban en la vereda. me enternecieron
Y finalmente llegamos. Medio pequeñito para tanta película y publicidad, no?
Lindísima la caminata por Pigalle. Realmente nos encantó
Pero todo tiene un tiempo y un fin. Todo termina, como este día, que empezaba a llegar a su fin.
Volvimos a casa, combinando metros y caminando un poco más aun.
Esta noche cenamos en casa, con el quesito brie y el vinito francés que nos dejó Suzzete y unos sandwiches que compramos en la panadería de la esquina minutos antes que cerrara.
Excelente día. Excelente cena.
No nos fuimos tarde a dormir porque al día siguiente nos tocaba el Palacio de Versailles!!!
Bonne nuit :)
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