viernes, 5 de abril de 2013

Londres I

Viernes 5 de abril de 2013

Ya debíamos dejar Barcelona y así lo hicimos.
Amanecimos muuuuuuy temprano y compartimos unos matecitos entre los cuatro.
Jorge nos llevó al aeropuerto. Clau debía retomar sus tareas laborales así que no pudo acompañarnos :(

Ahora sí, el resto del camino por las tierras europeas lo haremos solos. Atrás quedarán las interminables conversaciones con Clau, y tanto mimo que recibiéramos en Barcelona y en Madrid.

El día se presentó bien fresco, pero esto no ha sido nada comparado con lo que fue en Londres... brrrrrrr

El avión salió a las 8, y el viaje estuvo bien, acorde al precio pagado, en un avión de EasyJet: es un colectivo aéreo. De asientos fijos, super angostos. No te sirven nada en el trayecto: TE LO VENDEN!! Te venden desde el café, la gaseosa y el alfajor, perfumes, relojes y regalos,  hasta la lotería del lugar!!
 De todas maneras el vuelo estuvo perfecto: estable, y rapidito.
La campiña inglesa. Bonita, muy bonita desde la altura

Como no sabía si los vuelos se atrasarían o serían puntuales, había reservado el micro que nos trasladaría a la ciudad con 1 hora de diferencia (por las dudas): el vuelo fue super puntual y tuvimos que esperar todo ese tiempo.
Los boletos que teníamos estaban impresos para un horario específico y no hubo cara de pobrecita que me salvara :( A ESPERAR.
¿La temperatura?: -1°C (fresco para chomba, no?)


Solo se podía fumar en sector que así lo indicaba, aunque estuviéramos al aire libre.

Cada vez que veíamos detenerse un micro de la línea que habíamos contratado, yo iba y le ponía cara de '¿me llevás?' y con esa cara de ingleses mal dormidos me decían que debía esperar al que me correspondía... en perfecto inglés, of course.

Y como es sabido que todo llega, llegó la hora también de nuestro micro.
¡Qué hermosa sensación de calorcito dentro!
Ya en el camino, mientras entrábamos en calor, comenzamos a disfrutar de los alrededores de Londres y sus típicas construcciones.


Desde donde nos dejó el micro, nos dirijimos al metro (cargando nuestras valijas) y luego 6 cuadras hasta el apartamento que alquilamos (si, podía haber sido mas cerca, no?).
Mucha incertidumbre y misterio. ¿Nos estarán esperando? ¿Estará todo bien? ¿Mirá si llegamos y nos desconocen el pago o está ocupado?
Pero nada de eso pasó. Todo perfecto. Enseguida nos encontramos con el dueño y nos llevó los dos pisos por escalera hasta pequeño nidito. (encima de todo DOS PISOS POR ESCALERA!!)

Pequeño, pero suficiente para nosotros. Con todo lo necesario para pasar los 3 días sin inconvenientes.
Qué pena, no tenemos fotos del lugar. Solo esta, de la avenida Whitechapel donde estaba la estación del metro, lugar al que acudíamos constantemente para tomar cualquier transporte.
Se armaba como una feria en las veredas, con puestos en los que vendían ropa.
Un vecindario de gente laburadora, en su mayoría indú y árabe.

Notamos que el barrio estaba bastante descuidado. Las bolsas de basura en la calle, sin recoger.

Y los contenedores rebalsando. No es una característica que hayamos visto en toda la ciudad. Tal vez, como este no es una zona de alta alcurnia, no pasa la recolección tan seguido. ¡Vaya uno a saber!
Eso si, nos llamó mucho la atención el contenedor para la ropa. Todo un gesto de civilización. Bien ahí! (Macri / Santilli tomen nota.

Casitas de un típico barrio de laburantes londinenses. 

Las bicis, a la orden del día. Eso si, no son gratis. Hay que sacar el ticket para poder llevarla. 

No podían faltar las fotos a los taxis londinenses. Inconfundibles. Pero no son solo negros, incluso algunos llevan publicidades:



Ese primer día, llegamos al mediodía a la casa, dejamos las cosas, y sin tiempo para relajarnos  emprendimos la marcha para llegar a la Abadía de Westminster, primer lugar que teníamos agendado visitar. 
Combinamos el metro hasta la estación Westminster.

Ja! todavía recuerdo los extensos minutos que desperdiciamos parados como dos bobos en el plano de la red de subterráneos. Es tal la maraña de conexiones posibles, que cuando dominamos el mapa ya estábamos en Buenos Aires :)

A la salida del tunel, el Támesis y el Parlamento. Símbolos inequívocos de la ciudad:



El palacio de Westminster, conocido como el Parlamento de Londres, por funcionar allí la cámara de los Lores y de los Comunes.

 Oia!!! La metropolitana?? Ah, no? Mirá vos!

Y pegadito al palacio, la Abadía:

La Abadía de Westminster es una iglesia gótica anglicana. En ella se coronan y entierran a los monarcas británicos. El santuario data del 1065, y la abadía gótica del 1245.
Es de una soberbia increíble. Nuevamente no pudimos fotografiar el interior, ya que se encuentra estrictamente prohibido. Y no es joda.



Almenos algunas fotitos en los pasillos exteriores. Es muy bonito el lugar



Contemplando a los monjes...

Esta es una de las pocas visitas que recorrimos con audio. Está bueno.






¿Habrán salido bien?

Luego, desde allí caminamos sin rumbo por algunas calles...
Sin reconocer lo que veíamos con nombre, pero asombrados del misterio de cada lugar, su antigüedad y su gente.







Extenuados, regresamos al apartamento combinando nuevamente el metro.
Para nuestro regocijo teníamos un McDonals a una cuadra, y encima era 24hs. Toda una fiesta!!
Con la panza llena y el haber amanecido en Barcelona, pusimos fin a la jornada, muertos de cansancio.
Mañana será otro día igual de largo e igual de intenso!


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