domingo, 7 de abril de 2013

Londres III The last day

Domingo 7 de abril de 2013

Seguíamos de buena racha. Si bien hacía frío, nuevamente estaba solo nublado y parecía que no iba a llover. Al menos eso esperábamos porque nuestros paseos tienen mucho al aire libre y de largas caminatas.
Así que, luego de unos matecitos en el apartamento, con unas tostaditas con mermelada y queso, bajamos los dos pisos por escalera.
Esta vez, nuestro primer destino del día estaba relativamente cerca y cubrimos el trayecto a pie, dada las buenas condiciones del tiempo.
La Torre de Londres, es un complejo de edificios dentro de un muro defensivo y un foso. Fue construída por Guillermos el Conquistador por el año 1078. Desde el 1100 fue usada como prisión, pero no fue el único destino de la fortificación. 
Es considerado oficialmente el Palacio Real y la Fortaleza de su majestad.
Está al borde del Támesis y se puede llegar traves del colosal Puente de La Torre.
Esta foto no la hicimos nosotros, es de Wikipedia, pero permite dimensionar bien el tamaño de la fortaleza y admirar la belleza de su construcción, junto con la del Puente de La Torre.
File:Tower of london from swissre.jpg

Ahora si, nuestras fotos
El foso, tremendo, no?



La fortificación es realmente muy grande. Es algo que nos sorprendió. Imaginábamos algo un tanto más pequeño.

Muñecotes de estos, había por todos lados. El show business a full!




¡Se cargan solos!

El lugar sirvió también como casa de fieras. Estas obviamente, son de mentirita!




Es realmente escalofriante transitar por los lugares de prisión, y imaginar las condiciones de todo esto hace mas de 900 años. 

El lugar de las joyas es la atracción por excelencia. Y, como en casi todos los interiores, no se puede sacar fotos. Eso sí, el merchandising a full

En el interior de alguna de las torres. Realmente es imposible recordar cual

Una vista desde el interior. En frente, del otro lado del Támesis, el moderno edificio del Ayuntamiento de Londres (el redondito)

Una rica colección de armaduras y armas, se puede ver en una de las salas del museo



 Y si, parece que les gustaba fanfarronear un poco, no?






Algunas vistas más de los exteriores, antes de partir, rumbo al Puente...






Y nos preguntábamos, ¿qué hacemos, comemos algo por acá o vamos y vemos por afuera?
Lo recuerdo como si fuera ahora. Había una especie de kiosco que proveían todo tipo de sandwich y gaseosas, a precio de oro, claramente. Y además, lleno de gente que ya empezaba a sentir hambre.
Así que nada, no comimos.
Desandamos el camino del ingreso, salimos y nos dirigimos al puente, que tanto admiramos desde lejos.



Realmente imponente. Soberbio.
Cuando más joven, que tuve la enorme fortuna de haber venido a Londres, hice este trayecto de noche. Con el puente iluminado. Bonito fue, claramente. Pero según me dijeron luego, altamente riesgoso. Es una zona que si bien es muy transitada de día, tiene algún riesgo de noche, o al menos lo tenía allá por el '80.





Desde el puente, el Támesis y lo que pareciera ser un buque de la armada.

Uno de los cruseros de turismo, en plena recorrida.
Uno de los históricos edificios en la rivera del Tamesis: Butler's Wharf, actualmente pisos de lujo y restaurantes, pero antiguamente era un muelle de envío y recepción de mercaderías, que permitía almacenar los productos que se descargaban en el puerto de Londres. Data de 1870.


Desde allí, luego de fijar con la mirada cada una de las postales que nos regalaba a cada lado el majestuoso puente, retomamos la caminata buscando una estación de metro, para poder hacer alguna combinación hasta nuestra siguiente y última parada: el Museo Británico.

Al salir de la estación, anduvimos algunas pocas cuadras, y al llegar, lo hicimos por una trayecto que estaba destinado a una carrera de gente en rollers. Ese mismo día, Nadia en Buenos Aires, corrió su primera carrera también en rollers :)




Nos distrajimos solo unos breves momentos, ya que el museo cerraba a las 17:30 y aún debíamos recorrerlo. Y eso podría llevarnos varias horas. Así que dejamos a los muchachos que siguieran y entramos:


 Al entrar, nos sorprendíó su colosal hall de distribución emplazado en un enorme patio interno.

La zona egipcia





Los sarcófagos. Hay cientos... realmente no creo que hayan dejado algo en Egipto

Las momias de las mascotas. Me enterneció. Pensé mucho en Marilyn, mi gata.


La zona grecoromana

 Me sigue cautivando verla, es bellísima




Sus salones son realmente grandes, inmensos!


En el museo estuvimos hasta casi tres horas. Recorrimos unos cuantos salones, pero no hicimos gran cantidad de fotos. En un punto, ya estábamos un poco saturados. Fueron muchos lugares históricos recorridos en muy pocos días.
Y como no habíamos almorzado y eran ya casi las 5 de la tarde y estábamos caminando desde las 10 de la mañana, nos tiramos, literalmente, en la cafetería del lugar a intentar recuperarnos. Comimos lentamente para darle tiempo a nuestros maltratados cuerpos a reponer energías.

Esta vez, para el regreso a casa optamos por el autobús, ya que habíamos divisado uno que nos dejaba en la misma avenida que el metro, y no podíamos abandonar Londres sin viajar en el doble piso.
En la parada, siempre está el anuncio de cual será el bus que arribará primero, y los minutos faltantes para cada uno.
Nosotros esperábamos el 25


Por supuesto, fuimos al primer piso, aunque había sitio abajo.
Y dentro, también hay letreros que te indican cual será la próxima parada.

Desde la altura del autobús, Londres se aprecia en toda su dimensión

Detrás de la ventanilla, St Paul, como algo natural en el paisaje. Algo que los londinenses ven a diario, sin ver.

y llegamos. Bajé corriendo para poder tomar la foto. El conductor me saludaba!

En el barrio donde residíamos, siempre había árabes. Y como era domingo, seguramente saldrían de algun culto o fiesta religiosa. Se los veía muy emperifollados

Llegando a la calle del apartamento, vimos pasar una limusina

Ahora si, llegamos. Compramos algo para cenar en el super de la otra cuadra, y nos acobachamos temprano a preparar las valijas, ya que al día siguiente saldríamos bien tempranito hacia la no menos encantadora París.
Voila!



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