Miércoles 10 de abril de 2013
Segunda noche pasada en París.
Amanecimos algo más temprano que el resto de los días, porque teníamos por delante la visita al Palacio de Versailles.
Versailles es una ciudad en las cercanías de París, a la que se llega en tren en unos 40' sin ningún inconveniente. Combinamos con el metro y alrededor de las 10 de la mañana ya estábamos allí.
Los trenes en Europa son lo que deberían ser en todos lados, y realmente los disfrutamos, por su comodidad, por su silencio y por la puntualidad en el servicio.
Optamos por ir en el piso superior, para tener una mejor vista
Y se iban sucediendo los pueblos vecinos, uno tras otro
Llegamos a la estación de Versailles. Desde allí, unas cuadritas a pie (unas cuantas, bah), y listo.
El día también estuvo malo en cuanto al clima... Frío, nublado y amenazando con llover.
Espacio publicitario super coqueto
Toda una excentricidad: una monja en monopatín. Estuve lenta y no llegué a fotografiarla de frente
Y el supermercado de mi barrio por todos lados, incluso, los afiches con la publicidad de los precios de los productos tienen la misma gráfica.
Típica patisserie
Edificios gubernamentales de exquisita arquitectura. Este es el ayuntamiento.
Estacionamiento para vehículos eléctricos, con su correspondiente toma para recargar
Allí, al fondo de la Av. de París, se ve deslumbrar el Chateau
Y por lo que veo en la foto, ya tenía el cabello mojado. Seguramente nos llovió un poco antes de entrar. (porque después seguro!)
Originalmente constituido como un palacete de caza, el Palacio de Versailles luego de las reformas en tres etapas, fue residencia de la corte real de Francia en los siglos pasados.
Desde 1661 domina la zona, con sus mas de 800 hectáreas, 20 km de caminos, 200.000 (doscientos mil!!) árboles, 2153 ventanas y 67 escaleras.
Entramos!!
Tal como reza este cartel, el Palacio fue modificado muchas veces y parece que no ha quedado ningún lugar originalLos techos en el palacio, una constante. Asombrosos. Salí con tortícolis!
Detalles del mismo salón
Todo era de un tamaño colosal, increíble.
Uff, con el frío que hacía me imagino lo que debió haber sido este hogar encendido!!Esa pose... en mi barrio lo hubieran visto como muy rarito.
Por cierto, es Luis XIV, rey de Francia y de Navarra desde 1643 hasta tu muerte. 72 años de reinado.
A 4 manos: el famoso salón de los espejos. Soberbio!
Y también quisimos eternizarnos en uno de los espejos.
Puede que me falten recursos literarios, pero es que es casi imposible describir lo que vimos. Te desequilibra los sentidos! Es ciencia ficción!
¡Piedra libre!
"Sra, la mesa está servida..."
Un mobiliario presentado, precioso realmente
Luego de recorrer casi todos los salones, salimos hacia los jardines. Estaba bastante feo y amenazante, asi que decidimos ir hasta el Gran Trianón en el trencito eléctrico, un poco para acortar las distancias y para aprovechar a recorrer lo más posible antes de la tormenta que indefectiblemente iba a caer.
y bajamos para visitar el Gran Trianón y el Pequeño Trianón.
Son dos palacios mas reducidos, que Luis XIV usaba para alejarse de la corte
Los jardines del Gran Trianón
La vista del Gran Trianón, desde los jardines
Si, somos lindos, pero estamos tapando todo!!!
El gran salón de bailes
El Pequeño Trianón, fue un regalo de Luis XVI para María Antonieta
Esta foto es de Wikipedia (verán que se tomó un día soleado!) porque parece que no hice ninguna toma de este palacete
Todo en el Petit Trianón es mas reducido, pero no menos ostentoso
Esta mesa me fascinó con sus patas... de un exquisito tallado
Al fín!!!! Ya me parecía que faltaba algo. Y si, muchos reyes y reinas pero en algún lado tenían que hacerlo, no?
La recorrida ya había finalizado. En el exterior por suerte estaba todo dispuesto para el turismo y tenías donde comer en cualquier lugar que te encontraras. Había varias opciones, desde restaurantes muy bien puestos, hasta el expendio de sandwichs, paninis y gaseosas para comer en el parque. Esta fue nuestra elección (no vayan a pensar que amarrocábamos el mango, es que queríamos comer al aire libre, disfrutando de los jardines de María Antonieta!)
Estuviéron buenísimos, realmente. Pero hacía un frío bastante poco amigable
Para recorrer los jardines y trasladarse desde el Chateau hasta los Trianones, también se alquilan estos carros de golf. Nosotros esperamos el trencito y volvimos.
y, como lo había amenazado desde la mañana, se largó nomás. Por suerte estábamos preparados y ya habíamos visto casi todo. O al menos lo que queríamos ver.
Esperamos a reparo un ratito y emprendimos la caminata de regreso a la estación del tren, que nos llevaría nuevamente a París.
El viaje fue muy agradable, y el paisaje ... bien francés.
Ya en París, decidimos bajar en la estación de Montparnasse, para dar una caminata por el barrio, y ver de primera mano el Ciel de París, con las afamadas galerías Lafayette.
Es una tremenda mole vidriada que se divisa casi desde cualquier lugar de la ciudad.
(horrible para mi gusto arquitectónico, pero no vamos a negar que bien moderna y seductora)
No puedo decir que los ví por todos lados, pero ahí estaba, un baño de última generación, en la calle, para cualquiera
Las afamadas galerías. Entramos y bue... no vimos nada que sorprenda en el 2013. Seguramente las primeras marcas que ahí exhiben lo hacen desde épocas en que nosotros ni soñabamos con verlas en los shoppings de Buenos Aires, como actualmente.
Caminando por allí. Semi-destruídos y deseosos de toparnos con una entrada para el metro
Paramos a tomar un cafecito mientras llovía nuevamente, y luego sí, enfilamos (no sin sigzaguear como turistas que somos) al metro para llegar a casita.
Ya dentro, duchados y exhaustos, comimos relajados y felices.
¡Bon appetit!
Última noche en París... nada más que contar.
Para mañana hemos dejado el Museo del Louvre, al que disfrutaremos descansados y sin prisa.
Luego, caminaremos por Les Champs Elysees hasta L'arc de Triomphe y creo que el llegar allí cerrará nuestra estadía en París.
Allá vamos!
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