jueves, 18 de abril de 2013

Roma II - Visita obligada al Vaticano

Jueves 18 de abril

El Vaticano

Muchas recomendaciones habíamos recibido para visitar El Vaticano.
La más importante: no llegar después de las 10 de la mañana, ya que se junta mucha gente.
Y así lo hicimos.
Nos levantamos temprano y desayunamos antes de salir.
El Trastévere (el barrio donde estábamos parando en Roma) nos deslumbró con su claridad. El sol nos seguía de cerca y hizo de guía gentil en Roma.
Alrededor de las 9 de la mañana cruzamos el Tiber, así, despreocupados, como quien cruza una avenida más de las cotidianas.


Ya del otro lado, tomamos un bus, que nos dejó en la entrada de El Vaticano.
Estábamos en EL VATICANO! Frente a nosotros ya podíamos ver la Basílica de San Pedro, donde acababa de estrenar papado el cardenal Bergoglio, el papa Francisco.

Cminamos hacia la Plaza San Pedro por la Via della Conziliacione. 

En unas pocas cuadras, llenas de encanto y de turistas que se dirigían todos al mismo lugar, llegamos a la descomunal Piazza San Pedro.


Llegamos 9:30 aproximadamente y eso hizo la diferencia con el resto. Esta era nuestra posición en la cola, que avanzaba por la derecha, bordeando la plaza.
En la foto anterior se puede apreciar la gente, los primeros, ingresando por la derecha

 Hicimos no más de 20' de cola y en un momento empezó a caminar, y voilá, entramos de un solo envión!

Ingresando a la Basílica de San Pedro... Asombrosa, por donde se la mire.
Ampulosa. Soberbia.

Y sobre un costado La Piedad, la magnífica obra de Miguel Ángel.

Miguel Ángel Buonarroti, construyó esta pieza escultórica en mármol, entre 1498 y 1499.

La catedral está repleta de monumentos, pero hay muy pocos hechos para mujeres.
Este, uno de los pocos monumentos al género dentro de San Pedro, es en homenaje a la reina María Cristina de Suecia.



La tumba de Juan Pablo II

Monumento sobre la tumba del papa Gregrio XIII

Excultura sobre la tumba del papa Alejandro VII. Impresionante, realmente deslumbrante.

Este es el monumento a Benedicto XIV

Y si, estamos dentro de la Basílica de San Pedro. Difícilmente veamos algo más exuberante, más ostentoso, más cínico en el tratamiento de la relación de la riqueza, frente a lo que realmente debió haber sido la 'casa del señor', la que se supone debía albergar a la gente más humilde. Cosas que se ven en este injusto mundo.

La cúpula de la basílica, pintada también por Miguel Ángel.

El Baldaquino de San Pedro.

Construído en bronce por Gianlorenzo Bernini entre 1624 y 1633, esta obra de arte se encuentra debajo de la cúpula de Migule Ángel y sobre la cripta del apostol San Pedro.


 Esta no es una buena toma, la verdad es que se dificultaba mucho hacerla, pero se observa el acceso, debajo del baldaquino, a la tumba de Pedro

Esta es una mejor toma, de la máquina que llevaba Sergio

Dentro de la Basílica, hay un museo de los tesoros del Vaticano, que visitamos.
Estaba extrictamente prohibido fotografiar, y de hecho no sacamos ninguna foto.
Esta está robada de internet, y ya saben: el que roba a un ladrón...

Lo que se ve en ese recinto de tesoros es realmente escalofriante. Increíbles obras de arte, piezas únicas e infinitamente costosas, en oro, plata, cobre, diamantes y todo tipo de piedras preciosas. 
Y si, seguramente con el dinero de los museos (todos) del Vaticano se podría sanear el hambre del mundo. Sin ninguna duda.

Sobre un costado un curita estaba celebrando misa. Mucha gente dando vueltas, sacando fotos en la casa del Señor, pero en misa, solo un puñadito.


Una vez afuera, nos tocaba ir a los museos del Vaticano. Es una edificación que se encuentra a unos cientos de metros, en el fuerte norte de las murallas vaticanas, a la que se accede en una agradable caminata bordeando la Basílica.



 Un soldado de la guardia suiza que custodia el Vaticano.

El ingreso a los museos fue también de un tirón. Mucha gente, pero sin colas.
Una vez dentro, atravesamos el patio interno, con una moderna escultura en el medio.


Se lo conoce como El Patio de la Piña, ¿porqué será?

La cantidad de gente que transita a diario por estos museos es realmente desbordante.
(¡y esto no estuvimos en temporada alta!)

El Patio de las Estatuas o Patio Octógono.
Vimos que la gente se acumulaba alrededor de una obra y no sabíamos por qué.
En esos casos la curiosidad te carcome y pasa a ser prioridad número uno acercarte.
Todos estaban fotografiando desde muchos ángulos esta escultura.
Claro, hicimos lo mismo. La juzgué bellísima en su momento, pero no tenía ni la menor idea de qué se trataba.
Al acercarme sé que pude leer el nombre y el autor de la pieza, pero ya en Buenos Aires no pude recordarlo.
Ahora si, previa búsqueda en google sé que se trata de Lacoonte y sus hijos, un grupo escultórico griego que se considera de principios de la época cristiana.

Aún la sigo juzgando bella, ¡muy bella!

Sarcófago de la batalla de las Amazonas

El Apolo del Belvedere


En la sala redonda. Un magnífico salón que se recorre en forma circular.


La cúpula, del mismo salón redondo. Un sueño.


Toda esta visita, la hice con una tos infernal. Estaba tan pero tan acatarrada.Cada vez que volvía a toser, me prometía a mi misma pasar por la farmacia ni bien salíamos.
De todas maneras, no me impidió ver, y disfrutar de estas maravillas.

Y seguíamos pasando de salón en salón y de museo en museo. Porque estos son LOS museos del Vaticano: galerías y salones que desde el 1500 atesoran las colecciones que cada papa fue adquiriendo para la iglesia.

Atenea, un mosaico increíble en el Museo Clementino.




Nuevamente el mismo instante, dos miradas diferentes


 Niños romanos en actitudes cotidianas:


 La galería de los tapices. Una colección de tapices flamencos de los siglos XV al XVII

Son colosales!

El techo abovedado de la galería de mapas. Asombroso como todo ahi


Cuanta gente, no?


Ya en los salones pictóricos, no podíamos creer lo que estábamos viendo.
Todo, todo pintado. Aquí también reina el síndrome del espacio vacío.


Las marqueterías de las ventanas!



Todo el salón, en una sucesión de escenas de batallas y celebraciones de palacio




Estas dos pinturas me asombraron. Son excelentes!


En el salón de Rafael, La Escuela de Atenas

La coronación de Carlo Magno

Esta me hipnotizó: es El incendio del Borgo

y ahora si... estamos camino a la Capilla Sixtina!!!!

y pasamos por una galería que exponía obras de arte moderno

En la capilla sixtina, que fue realmente incomodísimo entrar, por lo pequeña y la densidad de gente, no estaba permitido sacar fotografías. Y realmente me hubiese gustado filmarla. Fotos hice, pero al ser robadas están muy mal sacadas.

La capilla fue construída entre 1871 y 1484 y Miguel Ángel la pintó completamente.
La creación de Adán, entre tantas otras escenas, conmueve profundamente.
Son nueve escenas rectangulares, en el centro de la cúpula, sobre la creación y la caída del hombre


Pero como quiero que comprendan como es y la puedan admirar en toda su expresión, acá va una foto profesional, sacada del Wilkipedia... sin gente y sin guardias!
File:Vaticano 2011 (72).JPG

No te dejaban sentar en el piso para poder admirar las paredes y el techo, con el tiempo que se necesita para semejante obra. Ni te dejaban detener.
Me comentaban que en alguna otra época, se podía uno acostar en el piso para poder disfrutarla con todos los sentidos.

Preciosa, chiquita, y sublime.

Salimos, ya que o lo hacías o te hechaban :(

Salones, pasillos... no se terminaba nunca!


Parece una pintura, o espejos, pero son los salones. El paso de uno a otro está decorado con idénticas características.


Casi al final, estos armarios. ¿Qué guardarán, no?

Y llegamos a la magnífica escalera caracol en rampa, diseñada en 1932 por Giuseppe Momo.




Hambre... por encima del cansancio. Embriagados de arte, con los pies desechos y una tos infernal, nos dirigimos a una confitería paquetísima que tienen ahí mismo, a comer algo y descansar.
Teníamos previsto luego un recorrido por las fontanas más famosas de Roma: la de Trevi y las de la plaza Navona. Sin olvidar una pasadita por la Plaza España.
Se haría largo el día...

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