Lunes 8 de abril de 2013
Rumbo a París, a darle gracias a la cigüeña!
Amanecimos tempranito en Londres (pero muuuuuuy tempranito!!). Debíamos estar a las 7:31 en la estación St Pancras, para tomar el tren hacia la ciudad luz, con horario 7:31 am.
Ya habíamos dejado todo armado la noche anterior.
Como teníamos algunas libras todavía, las contamos y llegábamos a unas 15, decidimos subirnos a uno de los pintorescos taxis londinenses, que aún no habíamos probado, y de paso no teníamos que andar las 6 cuadras hasta el metro, con lo que eso significa cargando las maletas.
Por dentro, es de una pulcritud inglesa. Ya nos habían asombrado los trenes en España, y estos no se quedan atrás.
Si prestan atención, verán una azafata delante de la entrada de este vagón, que no era el que nos correspondía a nosotros. Son de primera clase, y cuentan con señoritas que te ayudan en el ingreso.
Debajo, el que debíamos abordar nosotros, clase común, sin azafata, ¡arreglate como puedas!
El tren de alta velocidad de Eurostar, circula a 300 km/h, excepto en el eurotunel (Canal de la Mancha) en el que lo hace a 140 km/h. El tiempo previsto para llegar a París es de 2,15 hs. Serán las 10:53 hora local cuando arribemos.
Me vienen a la mente una y otra vez, las imágenes de Discovery Channel repitiendo mil veces la filmación del supertaladro oruga, con el que tanto los ingleses como los franceses avanzaron haciendo el tunel, y el momento en que se juntaron en el medio, con un desvío de solo 1/2 centímetro (si mal no recuerdo). Algarabías en idioma extranjero, llantos, cachetes colorados y champagne para brindar. Lo vi mil veces, y ahora, estaba usándolo!! ¿No es loco?
Listos para sumergirnos... Allá vamos París!
Llegamos a la Gare du Nord, y desde allí nos dirigimos en metro hacia la estación Place d'Italie.
El apartamento que alquilamos, se encontraba a escasas 2 cuadras. El barrio nos resultó encantador y muy parisino
Así nos recibió Suzzete: con un vinito francés, una baguette, y en la heladera había un queso brie espectacular.
El monoambiente estaba super presentado y muy acogedor en un primer piso a la calle
Había todo lo necesario para una estadía perfecta
Teníamos previsto para ese mismo día, una visita al Panteón de París, otra al monumento de Los Inválidos y luego, sin perder ni un minuto ir hacia la Torre Eiffel, para la que ya teníamos compradas las entradas. Debíamos llegar a las 17 hs.
El día estaba bastante feo y frío, y ambos rezábamos para que no lloviera y nos permitiera hacer todo ese paseo.
Acomodamos los petates y partimos. Tomamos el metro hasta la estación de Place Monge, en el Barrio Latino, desde donde debíamos caminar unas breves cuadras, las que aprovechamos para respirar París.
El Panteon de París, situado en el barrio latino, fue el primer monumento de importancia, incluso anterior a la Torre Eiffel. Cripta de célebres personajes: Victor Hugo (a secas), Marie Curie, Alejandro Dumas, Voltaire, Russeau
Su interior es majestuoso
A LA GLORIA DE LOS GENERALES DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Acá, ya en la zona de las criptas
Voltaire
Nos encantó este lugar. Pudimos conectarnos con él. Nos transmitió la magnificencia de las almas habitantes. Mágico.
Al salir, nos dimos cuenta que divisábamos por primera vez la Torre Eiffel
El lugar donde se emplaza el Panteón, está rodeado de imponentes edificios.
Enfrente, la Facultad de Derecho
Ahora tocaba dar una visita a la tumba de Napoleón, en Les Invalides
Lo hicimos en metro. Desde el Panteón, caminamos unas cuadritas hasta que dimos con la avenida donde estaba la entrada al tren. Empezando a lloviznar, nada para preocuparse por el momento. En esta estación nos sorprendieron las puertas de prevención que había, y que se abrían automáticamente cuando llegaba el tren. Fue en la única que lo vimos.
Luego de un breve recorrido, una escasa caminata, sin lloviznas por suerte . Ya llegando, una rotonda donde converjen varias avenidas. (es una foto plana, no un gran angular!!)
y a la vista, el monumento a Los Inválidos
Fue edificado en el siglo XVII como residencia para los soldados franceses retirados.
Durante el año 1674 comenzaron a llegar los primeros huéspedes de los Inválidos, llegando a ser más de 4.000 a finales de siglo. Los soldados que habían prestado servicio a la armada francesa durante más de diez años podían retirarse y, lejos de lo que pudiera pensarse, no dedicaban su tiempo a contar anécdotas sobre la guerra y a jugar a las cartas, sino que lo aprovechaban para culturizarse y realizar algunos trabajos arreglando uniformes o zapatos, entre otras tareas.
Sus impecables jardines
Y una vez adentro te sorprende en el centro la sepultura de Napoleón Bonaparte
Y sí, queríamos salir los dos. Arriba, el resto de los visitantes que recién llegan y se encuentran, como nos pasó a nosotros, de golpe con semejante monumento
Todo el recinto está bordeado por exquisitas obras talladas en mármol
Todavía recuerdo su sabor. ¡Indescriptible! ¡La cantidad de frutos que tenía esa tarta!
Ya recuperados, retomamos la recorrida por los lugares que aún nos faltaba ver
A las camaradas femeninas, muertas por la France
Como le dirían acá: 'Él'
Y, como lo teníamos planeado, emprendimos la caminata, cual procesión hacia su majestad LA TORRE
Alrededor del complejo arquitectónico de Des Invalides, lo que originalmente ha sido un foso de defensa.
El otoño a full en París
Caminamos con dirección a los Campos de Marte, para ingresar desde allí a la Torre.
Estábamos cerca... la tuvimos a la vista todo el tiempo, ¡magia total!
Una cursilería que 'debíamos' hacer. ¿Estábamos o no en París?
Todo muy lindo, pero el frío y el vientito era algo bastante poco pasable. Para variar, estaba medio desabrigada para semejante frío. Empezaba a preocuparme como la llevaría en el ascenso a la torre. En fin, todo se supera... en París!
Habíamos llegado bastante temprano, cerca de una hora antes de lo que decían las entradas. Nos acercamos a ver si podíamos subir de todas maneras. Pero NO, los horarios había que respetarlos. Y así lo hicimos. Nos congelamos en uno de los banquitos haciendo tiempo y viendo las palomitas y los pajaritos
y como todo llega en la vida, también llegó el momento del ascenso a la torre
A partir de ahora todo es sensaciones, todo piel, todo aire, todo es PARÍS!
Y ahora si, To infinity ... and beyond!
Allí, en el centro Des Invalides. Se puede apreciar el conjunto de edificios que lo conforman, los jardines delanteros y la gran rotonda con avenidas que tiene de frente
L'Arc de Triomphe... bello, eterno, colosal! Ya iremos a verte más cerquita
En este punto, lo que más recuerdo de ese momento es el fenomenal frío que estaba chupando... La verdad que no pego una. No estaba para esa camperita...
Ya habiendo bajado, el tipo sigue feliz...
Fonstispicio del Palis de Chaillot:
"De quien se acerque depende que yo me caiga o triunfe,
que hable o me calle.
De ti, solo de ti depende.
Amigo, no entres sin desearlo".
Paul Valéry
Las fuentes del Trocadero. Empezaba a llover :(
De todas maneras, estábamos muy agradecidos por lo bien que se había portado el tiempo durante toda la jornada :)
Última toma, subiendo, camino a la estación del metro en Trocadero. Uf, no te cansás de sacarle fotos, creeme. Todas te parecen pocas :)
A la fuerza, nos volvimos, llenitos de torre, de viento, de Sena, de mucho París...
Y pintó el hambre, pero con mayúsculas: el HAMBRE de verdad.
Suzzete, nos había dejado algunos lugares copados para cenar, fuera del circuito turístico, en los alrededores del departamento.
Así que allá fuimos.
En el lugar, nos detectaron el acento y enseguida vino un argentino a desenredarnos la carta. Un genio.
Sergio comió un cordero tipo estofado y yo algo como pavo (a la sansasón!! jajajaja)
Todo excelente y riquísimo.
Y a dormir sin chistar, que mañana nos espera Notre Dame!!
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